Todo el mundo sabe que el fútbol es un deporte cuyos seguidores son, mayoritariamente, hombres.
Pero hubo un tiempo en el que a las chicas también les gustaba el fútbol, aunque esas chicas fueran más bien niñas y ese fútbol fuera más bien raruno.
Y sí, me refiero a Campeones, u Oliver y Benji, como lo conocemos todos.
Viendo la serie original con la perspectiva que nos da unas dos décadas de maduración, la vemos encontramos, con sus campos kilométricos, curvos y sus "tengo que marcar gol porque si no no podré irme con Roberto a Brasil y poder jugar en el mejor equipo de fútbol del mundo, cosa que, por cierto, es mi sueño desde que allá en los días de mi infancia, me hiciera amigo del balón" mientras el pipiolo de turno se prepara para tirar a puerta.
Esas cosas, cuando tienes 6 o 7 años te la soplan. Tú vivías toda la intensidad de los encuentros, el poder de la amistad, el valor de los sueños, y en esos momentos el fútbol no era lo importante, lo importante eran los jugadores y sus metas. Todo esto acompañado por la epicidad del tema de apertura, que aún hoy en día, todo el mundo canta como loco a la mínima que hay ocasión, y las barreras de quién es friki y no, se difuminan.
El poder de la nostalgia y la infancia, tú.
Creo que uno de los ganchos de la serie, además del fútbol y el rollo de superación y tal, son los personajes rivales a los que el sieso y mariquitongui de nuestro protagonista, Oliver, tiene que enfrentarse en el campo.
El primero fue Benji, que hizo que la imagen del portero se respetase más entre los críos, porque tela marinera con Benji, que salga sangrando en el primer capi es todo un shock, y su mala hostia es épica.
Pero, como viene siendo normal, Benji se pasó al lado de los buenos y perdió su toque. Pero gracias a Dios, o al autor, que pal caso es lo mismo, apareció el jugador definitivo: Mark Lenders.
Mark hizo que todos nos hiciésemos caquita. Era un tío duro, trabajador, alto, moreno, cachas y violento en el campo, al que no le tosía ni su mister.
Con el tiempo a Mark también se le pegaría algo de la mojigatería de Oliver, pero, al contrario que Benji, él mantuvo su estatus de tío guay. Joder, su tiro especial se llamaba "el tiro del tigre"! ¿Habrase visto algo más chulo?
Así que sí, las chicas también veíamos fútbol, y, al menos esta chica en concreto, lo veía por un motivo claro:

Así que te van gitanos...
ResponderEliminarAh payo! Po claro!
ResponderEliminarPero gitano-japonés, se entiende XD
veo que teniamos los mismos motivos para ver la serie XD.....
ResponderEliminarjaja muy bien dicho lo del gitano!! aunque si os fijáis bien si Lenders fuese portugués seria Cristiano Ronaldo, chulo y gitano, ya tienen dos cosas en común. Por cierto, porque la mayoría de los protas de manga o anime son tan mariquitas?? (fijaos que he dicho mayoria)
ResponderEliminarJajajajaja hay que ver cómo me he reído con el post y los comentarios XD
ResponderEliminarSupongo que en el manga siempre hubieron personajes muy andróginos, aunque es ahora de adultos cuando nos damos cuenta de ciertos detalles, aveces traumáticos.
Es como ver un capítulo de Blossom otra vez (por ejemplo, también aplicable a otras series de los 80/90)...entonces te parecía bastante molona y ahora te resulta de lo más repelente XDDD
Ver ser series de los 80/90 en la actualidad es un ejercicio de nostalgia y masoquismo.
ResponderEliminarMe pasó re-viendo 'Bésame Licia'... dios qué pelos, y qué ñoñería, venga con la gilipollez de casarse. Coño, ni que no hubiera más coss en la vida.