jueves, febrero 03, 2011

Amanecer de Stephenie Meyer o cómo contraer cáncer cerebral

Hace muchos meses, durante una sesión de rajamiento mortal hacia atrás, entre risas y coñas con "Crepúsculo", una amiga me dijo "la próxima vez que quedemos te traigo el 4º libro, que lo vas a flipar". Supongo que a estas alturas de la vida todo el mundo sabe que yo soy del palo masoquista extremo, de la que se tortura sin obtener ningún placer. A ver si algún día nos ponen un nombre para nosotros, que nos consta que somos muchos.
Con la magnífica excusa que suponía "Underdog", pude retrasar su lectura, pero la verdad es que estaba CAGADA POR LAS PATAS. En una de esas reuniones, otra amiga había leído un extracto y se me encojió el culo hasta dejarme como al Capitán Muñón (¿qué pasa? ¿no veis "Flapjack"?), me daba mucho miedo enfrentarme al tochaco de 800 páginas que tenía ante mí, sobre todo después de haber leído como degeneró la cosa en los anteriores libros.

Ya escribí algunas impresiones sobre esta saga que podéis leer en este amigable link, y así me ahorro una introducción repetitiva.
Bueno, a grandes rasgos Amanecer va de que por fin Bella y Edward se casan, en una boda vagamente escrita y descrita, ni siquiera se hace el amago de describir el puto traje de novia, ¿pero qué mierda es esta? Y luego, como a la Meyer le daba pereza documentarse bien o currarse algo decente, se pasó todo el trayecto en el que envió a sus personajes de luna de miel con un "estaba muy cansada para enterarme de dónde iba pero Edward me llevaba". Y para poner las cosas más fáciles y pensar menos, les puso una isla pa ellos solos. Olé. Vale, llegan a su isla de ensueño frente a la costa de Brasil y Bella consigue lo que lleva buscando desde hace 3 libros: follarse a Edward. Obviamente esto se hace con un fundido a negro. Bella se levanta a la mañana siguiente llena de moratones y con Eduardo martirizado que le dice "I won't fuck you anymore". Pero claro, la chavaluca no está por la labor, HOMBRE YA, ¡no se ha casado para quedarse a palo seco! Y tras varias noches, se despierta en una llorando... ¿una pesadilla? ¡NO! Tenía un sueño marranete y se despertó de súbito, así que llora porque se le ha cortado el rollo hasta en sueños, pero ni corta ni perezosa, sacude al olmo a ver si le cae un polvillo... y así es, con fundido negro.
Recalcar que Eduardo se dedica a meterle bocaos al cabecero de la cama para no morder a Bellasue. En algún universo alterno, destrozar el moviliario y quedar con cientomil moratones es sexy. No me preguntéis.
Tras unas semanas allí, Bella se levanta una alegre mañana con náuseas. Al principio piensa que está pocha, hasta aquí normal, pero tras un rato, y con su marido (ugh) presente cae en la cuenta: ESTÁ EMBARAZADA. ¿En base a qué? Náuseas y un retraso de CINCO DÍAS, y a ella nunca jamás de los jamases se le había retrasado un sólo microsegundo la regla. Además tiene un bulto en el vientre. Tú a estas alturas ya estás buscando la ventana más cercana... una altura de 6 pisos te mata por necesidad, ¿verdad?
Así que ni cortos ni perezosos, corren que se las matan para ir junto al doctor Ken Cullen.
Desde este momento, el libro se narra desde el punto de vista de Jacob, que en principio te parece un buen plan, al menos no tendrás que aguantar a la petarda de Bella... pero como esta mujer (Meyer) no es capaz de hacer algo dinámico ni aunque la maten, convierte este tramo en un rollo de dos millones de páginas en las que se dedican a correr al rededor de una casa cuando no están hablando los unos con otros. Vale, Jacob se entera de que Bella ha vuelto a Tenedores Forks y al ir a cantarle los cuarenta a los chupacabra, se la encuentra embarazadísima. ¿Sabéis cuánto tiempo ha pasado? 3 semanas. Ahora recoloca tu culo y sigamos. Resulta que el bicho/cosa le está chupando la vida a Bellasue y usa su plancenta como saco de sparring. Eduardo está destrozadísimo de la muerte porque ella no quiere abortar, y no saben qué mierda hay dentro porque está protegido por algo parecido a la piel de cartónpiedra de los vampiros, ya podría ser un tumor maligno pero no tendremos tanta suerte. A los lobos de la manada de Jacob esto les parece una aberración (ahí estamos de acuerdo) y deciden que hay que matar a la cosa por el bien de la paz mundial. Jacob se pone en su contra porque es un pichafloja. Y así durante días Jacob se dedica a correr alrededor de la casa para proteger a Bella y su familia de pinipones de los otros lobos. A él se unen los hermanos Seth (uno de los pocos personajes medio decentes en esta saga) y Leah.
Un alegre día, Bella se pone de parto, esto se sabe cuando se le empiezan a partir huesos así by the face. Recordemos que han pasado 4 semanas, que a la Meyer eso de tener que escribir un embarazo de 9 meses le daba mucho la vara. Así, de forma para nada bonita ni entrañable, con chorretones de sangre y rotura vertebral incluída, nuestra odiosa prota da a luz a una niña semivampira. HELLO ULTIMATE MARYSUE. Ah, y a Bella la transforman en vampira. POR FIN. YA HAS CONSEGUIDO LO QUE LLEVAS BUSCANDO DESDE LA SEGUNDA MITAD DEL PRIMER LIBRO. ENHORABUENA. Ahora puedes dejar de intentar colarnos que de verdad "amas" a Eduardo. La abominable criatura recibe el abominable nombre de Renesmee Carlie Cullen. Ahora decidme que cuando leeis su nombre no os sale una voz tipo Igor diciendo "renesmiiiiiiiii". Por supuesto la nena es un primor, todo el mundo la quiere, tiene super poderes y (agarraos que vienen curvas) Jacob se queda imprimado de ella.
Todo va super feliz de la vida hasta que OH. Aparecen los Vulturis en escena, que quieren condenar a la familia de barbies por haber convertido a un niño en vampiro (parece que está prohibido. ¿No os suena un poco a las leyes del aquelarre parisino de Anne Rice?) Entonces, en algo que debería ser dramático y apresurado, todo dios parte a buscar testigos vampiros por el mundo, para que les demuestren a los Buitres esos que la niña es medio humana también. Así, salen vampiros de hasta debajo de las piedras salidos de todas partes del mundo, todos amigos del doctor Ken Cullen. Entre tanto, Bella descubre que su don vampírico es el del autocontrol (shitson!) y que es capaz de crear un escudo impenetrable a los ataques psiquicos de otros vampiros, por ende, se convierte en una especie de piedra angular en al presunta batalla que han de tener con los Buitres. QUÉ RARO. LA MARYSUE SIENDO EL CENTRO DE ATENCIÓN.
Imagen mental de Stefan y Vladimir. Por fin, algo que mola.
Entre otros tantos, aparecen los personajes que más me han gustado de toda la saga, un par de vampiros rumanos que se la trae todo un poco floja y quieren escupirles en un ojo a los Buitres por quemarles sus castillos. Me molan porque en mi cabeza eran como Beavis y Butthead.
Después de muchas páginas pesadas y cansinas con las dudas y tribulaciones de Bellasue, en las que hace cosas que parecen relevantes pero que no lo son, por fin llega el día de la batalla. Todo el mundo va en plan "vamos a morir", se supone que el lector debería sentirse aterrado y dubitativo, pero yo pensaba que sería un buen momento para que cayera un meteorito ya que los pillaba a todos juntos. Ah, los licántropos también se unen a la batalla. Todo para proteger a la ULTIMATE MARYSUE Renesmiiiiii. Después de muchas chuminadas y giros de los acontecimientos supuestamente dramáticos, se dan cuenta de que OOOOOH BELLA ES TAN SPESHUL QUE LUCHAR CONTRA LOS CULLEN Y SUS ALIADOS SERÍA PELIGROSO. Y todo se resuelve en el último momento en plan pacífico y con declaraciones sacadas de la manga por otro dampir.

Y viven felices y comen alces.


Leer este libro es todo un ejercicio de fuerza de voluntad y estupidez elevandos a una potencia de 1000. No sólo por lo disparatado e insulso de su argumento, sino por la horrible técnica que practica la Meyer, que le hace la técnica de la cobra a las descripciones necesarias de los escenarios, las apariencias de los personajes, pero no duda en gastar páginas y páginas en divagaciones ridiculas de sus personajes, que parecen haberse quedado en la edad mental de un cigoto. Las situaciones están forzadísimas y sobredimensionadas, con mucho tinte melodramático para para que parezcan más de lo que son, cuando cuanlquiera con media uña de frente vería claramente que no es para tanto. Los personajes son extraplanos, esto no es nuevo, pero con tantísimos personajes, se nota mucho más. Miente y mucho, quiere que te creas que los personajes son como ella describe cuando lo que tu lees en su comportamiento es una realidad totalmente distinta.
No sé cómo coño van a adaptar este despropósito en una película, siento pena por los pobres actores, sobre todo por Kristen Steward.

Para prevenir futuras generaciones de vampiros julandrones, escuchemos al maestro.